martes, 27 de julio de 2010

"SALMOREJO"


Ahora que has marchado te confieso
que aborrecía la miga de tu pan,
ese falso complejo de huracán,
la sal que en mis sueños convertías.

Eras frío, ya se que era verano,
pero sólo añoraba que tu abrazo
calentara, emulsionar los pasos
en esta sopa fría que es la vida.
Hoy dejas en mi sed cierta sequía
que el agua no se asoma por aquí.
Ajos tiernos se ocupan de repetir,
feroz indigestión que ya he probado.
Con pulso fiero mi alma trituraste
cual si fuera un tomate consentido,
salió, pues, mi carácter de pepino.
Fuiste un simple gazpacho. Me rendí
mientras vertías un chorro de vinagre
que no pude tragar pues ya era tarde
para dejar pasar tus tropezones
que se iban acumulando por montones
entre el cielo de la boca y mi ansiedad.

Te he servido en un plato mi amistad
(fino jamón decora huevos duros)
y obtengo un corazón que no es el tuyo
porque no te conformas con mi hambre.
Viste un río de aceite,
resbalaste,
y pálido quedó mi paladar.



JAVIER BRAVO.
Barcelona, 31 de mayo de 2010.

sábado, 10 de julio de 2010

"WE ARE..."




para Kimba.
New motivation... new song.


El chico de la máquina de tabaco
se ha convertido en humo,
mientras yo me destruyo
y le busco entre biceps
que danzan sin saberlo
el hit que se avecina:
mi nueva producción.
Quiero acercarme a él,
drogarme de su ritmo,
disfrutar de mi Orgullo,
de la imaginación...

Tengo el presentimiento
de que iré a arroparle, vestirme con su arte,
a convertir en limonada sus olas de calor;
que volaré muy lejos cuando le tenga cerca,
que veré sus silencios silbando una canción.

Porque
We are dos vientos cantarines donde el norte coincide,
el mejor plan pensado como end del fiestón.
We are la química que abofetea a la física,
donde una interrogante se llena de color.
Cómodo me acomodo en su voz como arpegios
y al mismo tiempo el aire nos ensambla los ojos
haciendo un sampling único, nueva iluminación.
We are el sonido de un saxo que te atrapa y se trepa,
pasadizos donde trepa
cualquier insinuación.


El chico que pasó
mientras yo compraba tabaco
se ha extraviado entre la gente
pero no así en mi mente.
Y cuando yo le encuentre
le contaré en silencio,
moviendo mis caderas,
del tiempo y los temazos
que yo le dediqué
(together... inmy mind)
(together... in my mind)
(together... in my mind).

Here...

...............................

The cigerette machine boy
has gone up in smoke,
while Im destroyed
and searching between biceps
dancing without knowing
the hit is coming:
my new production.
I approach him,
taking drugs at his pace,
enjoy my pride,
of imagination ...

I have a hunch
I'm going to wrap it, dressed in his art,
to make lemonade from the body heat;
to fly very far when you are close,
I'll see his silences whistling a song.

Because
We are two singing winds where the north winds coincides
thought of as the best plan to end the fiesta
We are slapping chemistry to physics,
where a question is filled with color.
Comfortable in his voice like arpeggios
while the air join our eyes
making a single sample, new ilumination.
We are the sound of a saxophone that grabs you and climbs,
paths which climb
to any suggestion.

The boy who passed
while I bought cigarettes
is lost in the crowd
but not in my mind.
And when I find him
I will say in silence
moving my hips,
time and temazos
that I spent
(Together. .. in my mind)


JAVIER BRAVO.
Madrid, 9 de julio de 2010.

"CALIGRAFÍA"




para Antonio Lomo.



Un día la suerte tocó a mi puerta.
Fue mi primer amor y mi primer tatoo Quizás por eso aun está grabado además de en mi piel, en un rinconcito de esta mente perversa que en las noches le busca, y siempre le encuentra aunque sólo sea en el recuerdo.
Desde un principio supe de su juego a tres. Además de tenerme como fiel amante, compartía las horas que yo le dejaba (que ya eran muchas) con su novia, de la que le ataban unos férreos planes de boda. Asumí la situación porque me gustaba su trazo, pero a veces las líneas se hacían gordas y no podía distinguir la diferencia entre calcar y hacer un borrón. Era muy difícil atar los celos aunque absurdo ya que la infidelidad fue una línea discontinua desde el primer momento. Sólo por eso nuestros encuentros se limitaron a fumar petas, reírnos del absurdo, descubrirnos mutuamente como iba poblándose de bozo el bigote y explorarnos de la mejor manera existente para dos niñatos que abandonaban la caligrafía infantil y se adentran en las luces de neón y el sexo.
Recuerdo que al corrernos siempre la escena se manchaba de tristeza. Y la tinta de esta historia también se derramaba ya que él partía donde “su parienta” a recibir los mismos mimos que yo me había estudiado frente al espejo tarde tras tarde, mimos elegidos para él, inspirados por él. Era muy sádico pensar en las despedidas... por eso me limité a no pensar. Sabía que él volvería. Pero la avaricia y el querer encarcelarle siempre rompía el saco. Me despedía mirándole a la cara y, oculto, me rompía... Lo único que me consolaba era pensar que yo le daba algo que ella no podría, y a él le volvía loco: polla.
Escribí alguna carta (con bellos signos y caligrafía muy cuidada) para algún día dársela, pero siguen en la caja azul de encima del armario. Aborté un mar de lágrimas que nunca le enseñé porque su tinta siempre estaba húmeda. No quería dañarle sus caracteres y me podía el orgullo, no debía importunar su vida, y en mis lágrimas me ahogué.
Así comencé a enamorarme de aquel amigo garrulo con piernas y culo de futbolista que me enseñó a desatar la libertad sólo con una cerveza en la mano y tres caladas de un porro. Entendí la diferencia entre una carcomanía y una escarificación. El ya estaba raspado en mi dermis. Pero tuve que callarlo: su familia le habían inculcado la idea de casarse y tener hijos, sin dar más opciones a las opciones que la vida te da y se lo habían grabado tan fuertemente que, llegados a este “crítico” punto, era poco difícil ocultar tanto arabesco. El no estaría de acuerdo con mi ensoñamiento y como todo amor impotente se hizo impotente nuestro amor...
Aun así buenos restregones nos pillamos.
Un noche me dijo que quería hacerse un tatuaje. Y yo, dada mis buenas dotes con las artes plásticas le diseñé unos tribales (eran los 90) donde estaba perfectamente reflejada su historia, su familia, su trabajo que lo era todo para él, aunque fuera barriendo las mismas calles que le vieron crecer... Yo también me incluí en el dibujo (aunque él nunca lo supo).
Le encantó mi obra de arte y allí, en la tienda de tatuajes (no le acompañó su novia. Yo sí. Esta era una misión para machotes) debajo de la nuca, colocó mi Picasso hecho con trazos de amor camuflado: gordos y punzantes, dolor y satisfacción, superando y ocultando cosas, caligrafía legible y sólo apta para los dos buenos colegas que éramos... Caligrafía que disfrutábamos juntos hasta aquel día en que, como cuando se desaparece un lunar para siempre, me fui a vivir a Madrid y la suerte me abandonó trayendo consigo la más triste despedida almodovariana jamás contada.
No se si aun la tinta de su tatoo seguirá firme. Lo que si sé es que parece que se me grabó en mi memoria, porque aun hoy (él casado y con dos niñas) no puedo quitármelo de la cabeza, y menos a su tatoo... Aprendimos mucho. Sin él me sentía el alumno sin compañero donde apoyarse y aprender mejor...Desconozco si seguirá trabajando embelleciendo la ciudad (que siempre se volvía pulcra cuando aparecía), si aun las escoban se rinden a su danza... Cuánto añoro hoy que me barra mi ciudad, su rendición, una danza... No siempre conviertes a un niñato de barrio hétero en el mega pasivo más grande de la barriada. Y que fuera un secreto era un plus. Eso creo yo, e intuyo que él también... por la cuenta que le traía. Colegueo sin más.
Un día, huzmeando en la caja azul encontré el boceto que le regalé. Su famoso tatoo. Viéndolo comencé a echarle de menos, y volvieron las mismas lágrimas. Así que, con el afán de superar su partida, me fui a la misma tienda, no el mismo tatuador, sí la misma caligrafía y me lo estampé en mi piel sin pensármelo dos veces... Recé tres padres nuestros y, obnubilado pensando en el momento de encontrarlo y enseñárselo, el dolor se exfumó.
Hoy voy completamente tatuado aunque tengo el suyo debajo de mi nuca. Es una estrella que es él, su novia aparece como un astro fugaz, y pegado a una de sus puntas hay un asteroide pequeñito aunque muy brillante que soy yo (aun él no lo sabe). Le mentí diciéndole que era simplemente una meta a conseguir, llamáramos x, llamémosle yo. Y así se ha convertido en mi nueva meta.
Sueño con el día en que me lo encuentre, (sé que pasará) y al comparar nuestras caligrafías yo aprenda de una vez, con cerveza en mano, que el dolor de un tatoo siempre es superable, y cuando por otro estás marcado, por mucho que intentes regodearte en el pasado, cada trazo tiene su momento, y ningún momento nunca se trazará igual.

Con la mejor tipografía termino esta penúltima carta para ti, y espero que la encuentres algún día encima del armario, debajo de mis lágrimas, en la cajita azul.


Para toda la vida.
A. L.






JAVIER BRAVO.
Barcelona, 29 de junio de 2010.

"DE REPENTE UN EXTRAÑO"


De repente un extraño
me ha ofrecido su almohada.
He cogido mis sueños, incluido el baúl,
y tumbado a su vera me he sumado a su vaho
pero tanta rareza afectó a mi dormir.


Siendo extraño, de repente,
me pierdo entre sus sábanas
echo en falta un buen libro, mi fiel despertador,
la soledad compacta que ésta noche me cela,
ponerle a mis quimeras un único timón.
.

De repente no sé si al despertar mañana
seguirá siendo extraño pensarme su invitado,
si serán mis ronquidos un zumbido aceptado
o el sol llegará en rayos
para desayunar.


Y ahora me siento extraño
y muy ajeno a ese ayer
en que, nada extrañado, mi cama me abrigaba
sin fundas de ilusiones,
repetido final.


De repente un extraño
se ha sentado en mi alma,
se acomodó en una esquina rota del corazón
que comenzó a temblar palpando el desamparo
donde en una madrugada gané una oposición.


Luego, al desentrañarnos
en anónimos roces
me aferré a su espalda de manera inusual.
Una vez que mis dedos apagaron la noche
este cuerpo estrellado se hizo necesidad.

De repente ese extraño
pasó a ser conocido,
di gracias a su abrazo por lo bien que me ató,
me extravié entre su almohada que, extraña, me mimaba
y en brazos de Morfeo el sueño me violó.





JAVIER BRAVO.
Barcelona, 26 de mayo de 2010.

"ORGULLOSO"


Ojeroso, desde su salida del armario, se había percatado que el “ambiente” se regía por parámetros muchas veces superficiales como el cuerpo, la ropa que sólo adorna, los fetiches, si eres diurno o noctámbulo, cuánto eres de ostentoso... .Manuel no era muy agraciado. Por ser un chico del montón y no tener esos “pros” se sentía furioso. Echaba de menos la barba de un amor sincero, el planear un fin de semana con colegas, en su cuerpo el gozo, su gente... Se había vuelto achacoso.
Aquella mañana de domingo Barcelona se vestía de gala, y de arcoiris. No parecía un día lluvioso. El desfile del Orgullo gay se celebraba y al llevar sólo un año fuera de su correoso armario, Manuel, nunca había presenciado ninguno. Estaba nervioso y espitoso a la vez. Sólo le salvó del tornado de nervios la llamada del escandaloso José Enrique, el mejor amigo de su Murcia natal que le decía que se animara y se fuera a la manifestación más vanidoso que nunca, que le diera alegría a su cuerpo macarena. Manuel, habilidoso por ésta vez, pensó que era una buena manera de exiliar sus tristezas y desgracias a la puta calle, y diciendo: aaaaaajá, así lo hizo. No recuerda jolgorio igual. No podía estarse quieto, creyó haber perdido un par de sus ochenta y tres quilos. Y lo mejor: no paró de sonreir. Era como una alegría obesa, un colocón de la mejor droga, la más adicta, la que más adrenalina consume: la felicidad. Contagioso, por una vez se sentía juez y parte del “ambiente”. Hizo amigos que contaban con él. Y él, extasiado, trepó por la carroza del Martins hasta ser uno más, se hizo fotos con los actores pornos que por allí pululaban jugando a ser invisibles, gritó impetuoso, se encontró gracioso, ingenioso... Fue en el Paseo de Maria Cristina, debajo de un frío chorro de una de las fuentes cuando se desnudó mostrando a Barcelona ( postal preciosa de noche) sus encantos, feliz, ponderoso de los quilos que rodeaban a la persona alegre que acababa de conocer. Era un coloso. Dejó la ropa en el “stand” de Boxer y, vigoroso y despreocupado, se conoció más. Las fuentes de Montjuic y Vivaldi se apoyaron relajadamente en el momento.
Llegando a casa, exhausto, después de la Metro y Apolo (Devotion) y con una promiscua agenda del teléfonos asomándose a la vida con nuevos contactos y algo resacoso, se juró nunca olvidar ese veintisiete de junio y por que fueran así los otros trescientos sesenta y cuatro días restantes. Y orgulloso como un oso relamiendo un tarro de miel, pensando en el grandioso arcoiris de Maria Cristina, sigiloso se durmió.
Poderoso.



JAVIER BRAVO.
Barcelona, 27 de junio de 2010.

miércoles, 26 de mayo de 2010

"¿DÓNDE ESTARÉ YO AHORA?"


¿Dónde estaré yo ahora,
en qué habitación iluminada y roja
escupiendo jadeos,
humedeciendo comas;
en qué ordenador, hirviendo su memoria,
sobrevive notable mi filmografía,
mis poses más movidas
en qué retina anidan,
y mi caligrafía
a que ilusión se ató?

El handicap que tiene ir por la vía pública
es que pierdes el control de por donde andarás,
tus fans hacen contigo lo que más les convenga
y en una incógnita ilusa,
deseada y mezquina
se disfraza tu tiempo.
Sabes que estás contigo sin saber donde estás.

Alas que he fabricado,
fabrican mi contento,
nunca sabré en qué puerto
deciden su posar.
Idolatrado a veces,
perdido entre la gente,
sabiendo que es el precio
que tengo que pagar.



JAVIER BRAVO.
Barcelona, 2 de mayo de 2010.

"SURICATOS IV"



(el reencuentro)

para ti, pequeño Timón.


Y con la convivencia
convivió la impaciencia
convirtiendo en arena
la magia de un terrón
y en forma de tormenta
azotó a la pradera,
terremoto carnívoro
que en nosotros cayó,
aislando a cada uno
en nuestras madrigueras
asimilando el viento,
buscando explicación.
Conseguimos entonces
con ayuda de las garras
agarrarnos al último
disparo de aquel sol
y zanjamos un túnel
excavando disculpas
para frotar hocicos
a ritmo de un buen soul.
Y una vez encontrados,
hiperactivos ambos,
varias palabras claves
hicieron su función.
Me acuné en su pelaje,
me arañó en la confianza
jugué a ser más mamífero
y él me correspondió,
regalándome inceptos
que cazó en el desierto
cuando la soledad
y el cielo nos gruñó.



ESTRIBILLO.
Y tras coleccionar montañitas de humor
fuimos esa colonia donde un día cazamos.
Madriguera leonera donde nos exploramos
evitando rincones donde aun roe el dolor.

El volvió a su hoyo-jaula, nueva ruta en su plano.
Yo volví a mis deseos, gané en velocidad,
y a veces nos buscamos con el cuello estirado
olisqueando aquel túnel que llega a su ciudad.


JAVIER BRAVO.
Barcelona, 27 de abril de 2010.